Inicio / Cultura / Mujer vivió 738 días en árbol gigante de 1,500 años para evitar fuera talado.
anunciate-aqui

Mujer vivió 738 días en árbol gigante de 1,500 años para evitar fuera talado.

Redacción Ismael V. Zaragoza | 17 Nov 2020

Julia “Buttlerfly” Hill, activista ambiental, pasó hambre, frío, dolor y aislamiento al vivir en una secuoya de 1,500 años de vida para evitar que fuera talada por una empresa maderera.

Su protesta es considerada la más extensa que haya habido en lo que respecta a ocupación de árboles.

“Creo que a quien quiera talar un árbol de estos debería ordenársele vivir en él durante dos años”, dijo la activista.

Cuando llegó a California se vio conmovida e impactada por lo bellos y sagrados que son y se sienten.

Las secuoyas son árboles que llegan a medir hasta 75 metros de altura con troncos de 9 metros de diámetro; algunos ejemplares tienen miles de años. Lamentablemente, desde que comenzó la colonización de California a la fecha, solo quedan el 3 % de los que solían haber.

El gran desafío

El 10 de diciembre de 1997, trepó a un árbol de 55 metros que le dio el nombre de “Luna”.

La subida fue muy complicada porque, al mirar hacia abajo a medio camino, sintió pánico y se paralizó.Pero valió la pena: poder disfrutar del extraordinario olor del bosque, el cual es tan dulce que lo puedes saborear, expresó la ambientalista.

El hogar de Julia era una plataforma de 2 m x 1.5 m. Y, después de un año, pudo armar otra plataforma con una lona de plástico como protección. Dormía en un saco de dormir y le subían la comida por un lazo.

El contacto humano de Julia consistía en un teléfono recargable con energía solar, con el cual daba entrevistas a medios de comunicación.

Sin embargo, cuando llegaron los momentos de enfrentar el mal tiempo, quedó completamente sola: había mucha humedad y frío. La niebla penetraba y la lluvia encontraba pequeños agujeros en la lona por donde entrar.

Tuvo que lidiar con vientos de hasta 150 kilómetros por hora, lluvia congelada, granizo y, finalmente, nieve, todo lo que provocó que quedara expuesta a la intemperie.Sufrió congelación severa debido a que pasó semanas sin poder secarse y sin poder calentarse.

“…Mi deseo de sentir calor y frío y secarme, el miedo a morir; fui llevada al borde de todos los posibles temores que tenía. Y fue a través de esa experiencia que evolucioné como ser humano.”

Estaba determinada a sobrevivir, aunque había algunas personas con igual determinación para obligarla a bajar.

David vs Goliat

Debido a que estaba en territorio que la Pacific Lumber Company (PALCO) decía que les pertenecía, se ganó su enojo.

Intentaron diversas formas de hacerla bajar: cortando sus suministros y alimentos, por lo que se quedaba con hambre; hasta sonar bocinas día y noche a alto volumen, durante muchos días para que no pudiera dormir, relata “Buterfly” Hill.

«Soy un ser humano. Hubo momentos en los que dije ‘no aguanto más’. Momentos en los que me enrosqué en la posición fetal a llorar, ‘no puedo más, ni un minuto más’”, confesó.

Pero algo siempre pasaba que le daba nuevo aliento. “Ya fuera una respuesta de la naturaleza, o alguien llegando inesperadamente con algún tipo de obsequio, o un oso que pasaba por el bosque comiendo bayas -es increíble ver un animal así de grande-. Hubo pequeños incidentes como esos, en momentos en que ya no podía más algo ocurría que me decía puedes aguantar. Un respiro más, un momento más».

«No bajé porque había dado mi palabra que no lo haría antes de hacer todo lo que pudiera».

Un pequeño paso para la mujer, pero un gran paso para la Humanidad

Julia Hill y muchas secuoyas ganaron el 18 de diciembre de 1999, pocos días antes del nuevo milenio. Su protesta había terminado.La atención que trajo su protesta llamó la atención en todo Estados Unidos y otros países. Incluso, le dedicaron varias canciones.

Julia y otros activistas lograron recaudar 50,000 dólares, con lo que pagaron a la maderera para rescatar el árbol y un área de 12,000 metros cuadrados.

«Fue una sensación extraordinaria cuando toqué tierra por primera vez. La gente pensó que había caído al suelo porque mis músculos no eran lo suficientemente fuertes. Pero, en realidad, caí al suelo porque las emociones, la energía y todas las sensaciones eran tan profundas que no me podía mantener en pie».

Relata dos de sus momentos más profundos y bellos, el primero fue “cuando la niebla cubrió el valle completamente”; ya que se había despertado temprano y vio que nada más estaba ella “por encima de la niebla y a medida que salía el sol la niebla se convirtió en una laguna de color dorado, rosado, naranja, azul clarísimo. Una laguna arcoíris».

El otro momento fue cuando alcanzó la cima de Luna: “Me puse de pie y estiré los brazos hacia el cielo. La fuerza del árbol me atravesaba. Estaba en equilibrio perfecto, era una con la creación”.

Después de Luna

Julia Hill ha seguido participando en diversas protestas y cofundó la Circle of Life Foundation (Fundación Círculo de la Vida), que busca la transformación de las interacciones humanas con la naturaleza.

Asimismo, escribió el libro “El legado de Luna: la historia de un árbol, una mujer y la lucha para salvar los secuoyas”.

Además, continuamente da conferencias, talleres y participa en simposios.

*Con información de BBC Mundo.

Acerca de Redacción JSP